top of page

El propósito de la alabanza y la adoración

  • Writer: Bishop C.M. Wright
    Bishop C.M. Wright
  • Jan 31
  • 3 min read

La alabanza y la adoración son nuestro Juan el Bautista. Se supone que él prepara el camino para la Palabra. Y cualquier alabanza y adoración que no prepare el camino para la Palabra, no es adoración. No me importa lo impresionante que sea el canto y la interpretación. No me importa lo profesional que sea, lo bien que se cante y se toque. No prepara el camino para la Palabra. No es adoración. Es entretenimiento. Cierto. Un secreto. Les diré un secreto. No es la última vez que ustedes ni nadie mÔs lo oirÔ. Y es fÔcil. Tengo el Espíritu Santo y Dios me ha concedido la gracia para ser sensible al Espíritu. Pero no hay que ser muy sensible al Espíritu para saber si lo que estÔ sucediendo es una actuación o si es adoración. Solo tengo que sentarme allí y observar. Y si todos estÔn mirando a los cantantes y no participan con ellos, es actuación. Si es adoración, participan con ellos, no solo algunas veces, no... la mayor parte del tiempo, el 100% del tiempo.


Si el propósito de cantar y tocar es guiarnos a la presencia de Dios, entrar en su presencia con cantos, en su camino con alabanza, si eso no se da, entonces no es adoración ni alabanza, es actuación. Porque si es de Dios, y los ungidos de Dios son guiados a su presencia, y los primeros que responderÔn a quienes tienen el Espíritu Santo, que oran y caminan con Dios, sentirÔn ese movimiento inicial del Espíritu. QuizÔs no lo vean, pero sabrÔn que estÔ ahí, y entonces comenzarÔn a responder. No me refiero necesariamente a saltar y correr, sino a entrar en esa adoración, esa alabanza. ¿Por qué es importante? Algunos de nosotros que tenemos el Espíritu Santo nos hemos enseñado a no responder. ¿Nadie me va a manipular? Bien. ¿Qué creen que serÔ el rapto? SerÔ un mover del Espíritu de Dios. Y si se han enseñado a no responder, no irÔn. Porque ¿saben qué? No importa lo que hagan los demÔs cuando hay alabanza y adoración. Quiero practicar siempre la respuesta a Dios. Y, repito, no digo que responder sea necesariamente levantarse, saltar, bailar toda la noche o correr por todas partes. Pero responder es entrar en eso. Responder es responder a eso. Es ceder a eso. Así que cada vez que el Espíritu del Señor se mueve, es prÔctica. PrÔctica para el arrebatamiento. Siempre.


AsĆ­ que por eso, si no vienes a la iglesia con oración y estĆ”s sentado aquĆ­ con culpa, vergüenza y condenación, y el EspĆ­ritu Santo se estĆ” moviendo y no estĆ”s respondiendo, te estĆ”s enseƱando a ti mismo a no responder al EspĆ­ritu Santo. ĀæPor quĆ© solemos empezar con cantos y alabanzas? Porque la Palabra dice: entrad por sus puertas con acción de gracias y por sus atrios con alabanza. Cantando. Cantar nos lleva a la presencia de Dios. ĀæPor quĆ©? Porque cuando todos cantamos las mismas palabras, y si nos ponemos en sintonĆ­a con el EspĆ­ritu, entonces nos unimos en unidad. Es el primer paso de la unidad para ese servicio. Y para que Dios haga lo que quiere hacer en ese servicio, necesita haber unidad. AsĆ­ que cuando todos cantamos, ese es el primer paso de la unidad. Todos cantamos la misma canción. Puede que eso no sea en sĆ­ mismo unidad, pero es el primer paso de la unidad. Porque al cantar, entramos en la presencia de Dios. Y es una preparación la mayor parte del tiempo para que tu espĆ­ritu pueda recibir la Palabra de Diosā€.



Ā 
Ā 
Ā 
bottom of page